Hoy, más que nunca, creo que se puede hacer magia con una guitarra o un teclado. Roger Hodgson no necesitó más que esto para emocionarnos con canciones que han sobrevivido varias décadas y soportado modas e, incluso, la marcha del músico inglés de su banda, Supertramp. Un desnudo escenario parece grandioso cuando se llena de tanto talento. Camisa blanca, melena al viento y todo el calor del mundo para dirigirse al público. Si a esto le sumanos canciones como "Give a little bit", el resultado es claro: nudo en la garganta y ojos empañados, además de una sonrisa que aún perdura. El broche perfecto para un día que comenzó con una muy buena noticia. Mi instinto no se equivocaba.
jueves, julio 31, 2008
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