domingo, mayo 18, 2008

Extremoduro- Salir

Fin de semana grande, muy grande. Reencuentros. Risas que hacen saltar las lágrimas. El hombre vaca. Los pitufos enrollados. Dos millones de fotos. Sonrisa de pose, adelanta un hombro. San Justo. De nuevo, como si no hubieran pasado los años. Viaje interior desde la estación, desandando los pasos dados miles de veces. Un brindis y otro, venga uno más. Todos por nosotras. Os echaba de menos. Un nuevo garito, una nueva perspectiva de la ciudad. Ya no es nuestro hogar, pero siempre será nuestro refugio y punto de reunión. Mi calle, distinta, pero mía. Un concierto fallido, otra vez será. Los remedios de la abuela. Mano de santo. Una espiral en mi bolso y en mi vida. Y una banda sonora, la de siempre, con las canciones que hemos cantado un fin de semana tras otro, en los mismos bares, durante años. Platero, en casa, y Extremoduro, entre botellas. La espiral me atrapa y pasado y presente se confunden en las caras, los lugares y la música. La de siempre y la nueva del Robe, la melodía de las hojas del calendario que ya arranqué y también la de este caos que me rodea últimamente. Como si fuera una película de Medem.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Espiral de vida la que tú cuentas.
Laura.